Virutas vacias

Cuando alguien que no sabe nada sobre carpinteria japonesa ve cepillar la madera como se hace en el Kezuroukai, lo unico que saben decir es que eso no sirve para nada y es una perdida de tiempo.
Durante el tiempo que llevo dedicado a la madera y metido en Internet, no os podeis imaginar cuantos comentarios menospreciando la herramienta manual, el afilado de alto nivel y la carpinteria japonesa, he podido ver. Y la verdad, eso no creo que cambie nunca, porque si no son unos seran otros que llegaran mas tarde con ignorancia renovada. Supongo que para que el universo mantenga el equilibrio, tambien debe de haber gente que cuando su cerebro no puede digerir algo se consuelan poniendolo en entredicho.

Cuchilla en acero blanco super forjada artesanalmente en el taller Yamamoto por encargo con la firma Hayabusa 隼  grabada.

Para los que aprecian otra forma de trabajar la madera, ya sabemos que cuanto mas fina es la viruta que un cepillo pueda obtener mejor es el acabado que deja en la madera. Por eso de vez en cuando es bueno relajarse y practicar un poco el cepillado al maximo exponente, y esto significa sacar virutas con un espesor de 10 micras o menos(en la competicion japonesa la media es de 5 micras, aunque en los talleres de mis amigos suelo ver espesores de 3 micras y hasta 1 tan solo), ademas de conseguir que salgan de una pieza con el ancho y largo equivalente a la superficie cepillada, lo normal esta en torno a 60mm de ancho y 2 metros de largo, en mi caso no tenia madera tan larga aceptable para este tipo de cepillado y los listones que use son de algo mas de 1 metro. Para mi es una forma de satisfaccion personal que me demuestra el nivel que puedo alcanzar y me motiva para esforzarme en llegar mas lejos. Por otro lado, contar con este conocimiento y habilidad te permite tratar la madera con precision insuperable, lo que resulta muy agradable para ahorrarnos el corregir defectos despues de terminado un mueble.

He bautizado esta practica como virutas vacias porque aunque estan llenas de valor, realmente no estan destinadas a la elaboracion de un proyecto, son simplemente una prueba, un autoexamen y una terapia para descubrir nuevos limites.

A continuacion os comparto una galeria de imagenes con los ultimos kanna que he construido en los ultimos dias antes de subirme en el avion, y su capacidad cepillando la madera.

 

Os deso un feliz otoño, mi estacion favorita del año, en la que la naturaleza en Japon crea unos paisajes tan espectaculares que puedes quedarte hipnotizado como si el mundo se hubiera detenido.

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Protegido: Instalacion del contrahierro en cepillo japones. I

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Año nuevo, kanna nuevo….

Ya he compartido y explicado muchas veces como es la elaboración de un cepillo japonés o hiraganna, pero seguro que algún detalle podemos sumar en esta ocasión.

Si te dedicas a la carpintería japonesa o tienes intención de hacerlo una de las primeras cosas que debes saber es que los cepillos para labrar manualmente la madera deben ser hechos por uno mismo, aunque los vendan semicortados, por lo tanto cuanto antes aprendas a construirlos(puedes asistir a un seminario donde te enseñen cómo) mejor te desenvolveras en el trabajo y mejor comprenderás su uso para sacarle el mayor partido.

 

A diferencia de lo que piensan algunos maestrillos, quien no sabe elaborar sus propias herramientas con la misma o más calidad y precisión que las que venden, difícilmente se llegará a realizar muebles con buenos acabados.

Lo más relevante de hacernos nuestras herramientas es que las personalizaremos a nuestro gusto y necesidad. Este motivo me ha llevado a construir este nuevo kanna porque estoy realizando una consola con maderas algo duras como son el arce y el nogal español, especies que con un ángulo bajo son incomodas de trabajar, por tanto es necesario sustituir los 38° o 40° que suelen tener los kanna por uno que al menos sea de 45°. Esto genera la presión de corte adecuada para poder controlar la trayectoria del cepillo.

El tipo de kanna que vais a ver a continuación esta en la categoría nagadai que significa cepillo largo. El tamaño común de un cepillo japonés es de 270mm o 290mm según el ancho de su cuchilla, y el muestro en esta entrada es de 400mm, también los puede haber de 600mm.

Vamos a salvarnos los pasos del marcaje y comenzamos a cortar el bloque. La madera que he usado para este kanna es arce duro, es la opción que más me gusta de lo que tenemos a nuestro alcance en España. Podríamos comprar bloques de roble rojo o blanco a Japon pero sale algo caro.

Para cortar la caja de la cuchilla mi recomendación es usar un formon de 24mm o 30mm, que sea de acero bien duro preferiblemente HSS, a ser posible con un espesor de hoja consistente que soporte el abuso del golpeo con el martillo, que a su vez será pesado, en torno a 500grs o más. Y por último afilaremos ese formon con 37° o 40° en el bisel terciario.

Si necesitas algún consejo para encontrar este tipo de formon puedes contactar conmigo para ayudarte.

Comienzo cortando la parte de la cama del cepillo, a partir de la linea que apunta el inicio de koppagaeshi. El primer corte con el bisel hacia el desperdicio y el formon vertical, luego cortamos con la misma orientacion en el bisel pero con el formon en angulo para poder evacuar la madera. alernamos unos cuantos cortes de sta manera para ganar espacio, y depues podemos realizar cortes mas agresivos de desbaste con el bisel orientado hacia arriba, como el corte de un cepillo de testas por ejemplo.

Cortaremos respetando la inclinacion designada para la cama, hasta alcanzar la profundidad que coincide con la punta de koppagaeshi.

A continuación podemos cortar la rampa delantera, directamente con el bisel hacia arriba.

Un formon de esta anchura agiliza mucho el trabajo porque necesitamos menos cortes, lo que se traduce en economia de esfuerzo y tiempo. Hay que decir como siempre que se debe untar el filo del formon con el aburatsubo para que el aceite favorezca el corte de las fibras y evite mellas prematuras.

El siguiente paso es cortar el espacio de la lumbrera desde la suela del cepillo.

Podemos alternar cortes desde arriba hasta que abramos el espacio.

Ahora es el turno de serrar las ranuras donde se encaja la cuchilla que en realidad son la verdadera cama porque deciden el angulo de ataque. hay que ser muy cuidadoso en este paso porque si los cortes superiores no estan perfectamente alineados y rectos, la cuchilla puede quedar torcida en el cepillo y mas tarde no existe buena solucion. Los cortes superiores nunca deben rectificarse una vez cortados, los ajustes necesarios se realizan en la superficie baja donde apoya toda la cuchilla.

Para realizar estos cortes debemos recurrir a una sierra que tenga una hoja capaz de entrar en la anchura de la boca del cepillo, y que cuente con un perfil de dientes afilados para corte a contrahilo.

Una vez practicados los cortes emplearemos un formon mas estrecho que esa ranura(3-4mm) para retirar el deshecho.

En este punto ya podemos empezar a preocuparnos de como encajar la cuchilla en su lugar. Con cuidado la colocaremos en su posicion de entrada y observaremos la aproximacion que hemos logrado con el marcaje inicial. Lo normal es que el filo no pueda adentrarse mas de 10mm.

Lo primero es evitar la posibilidad de que la cuhilla pueda empujar las esquinas al comienzo de las ranuras (osae-mizo) llegando a fracturas las fibras y estropeando la sujeccion del hierro. Por tanto cortaremos ligeramente una fraccion al principio de las osaemizo con el formon llamado kuchi kiri nomi.

Al mismo tiempo ensancharemos el espacio lateral si la cuchilla encuentra problemas de entrada en este sentido.

Para saber donde debemos ir retirando madera para que la cuchilla pueda ir encajando en su cama debemos teñir la superficie de contacto en la cuchilla que luego vamos a transferir a la superficie de madera. A mi me gusta seguir el metodo japones que consiste en rayar con lapiz la zona de la cuchilla llamada omote para luego poner un poco de aceite con el aburatsubo y formar una especie de tinta que resaltara las zonas de contacto.

Al principio las marcas de lapiz son minimas. Tambien debemos poner lapiz en los costados de la cuchilla para advertir el contacto a los lados de las osaemizo, si se produjera un sobreesfuerzo, el bloque de madera prodria partirse en esa zona.

El trabajo requiere de bastante paciencia. Cortando los puntos que va marcando la cuchilla al introducirla. Cada vez ira avanzando un poco mas, pero si no tenemos cuidado y queremos correr mas de lo necesario podemos acabar con un bloque de madera inservible cuando la sujeccion de la cuchilla quede muy floja.

Para sacar la cuchilla podemos golpear en la parte trasera del cuerpo sobre la superficie de trabajo, es simplemente una alternativa a estar golpeando con el martillo.

Cuando empecemos a realizar ajustes mas finos podemos emplear un allanador o un formon con el filo a 80-90º. Para mi lo ideal es un formon de tornear con acero HSS pero como todavia no lo tengo estoy empleando una cuchilla de labra con la punta afilada de esa manera.

Si necesitamos retocar las osaemizo podemos recurrir a los allanadores dedicados para esa tarea o al formon estrecho.

Hasta que la cuchilla entre en la mitad de la longitud del recorrido en la cama, solamente la empujaremos con la fuerza de nuestra mano, mas tarde empezaremos a golpearla con el martillo de madera.

Segun la cuchilla se vaya acercando a la lumbrera podemos observar el contacto que existe mirando desde la base del cepillo.

Tambien debemos fijarnos que la superficie llamada omote-najimi va adquiriendo la misma forma de la parte de la cuchilla que asienta ahi. Cuanto mejor apoyo tiene una cuchilla, mejor sujeccion tendra y menor posibilidad de vibracion se producira durante el cepillado.

A veces puede pasar que el propio filo de la cuchilla llegue a cortar antes de asomar por la boca. En este caso es preferible realizar un pequeño ajuste en el koppagaeshi para evitar que las fibras se desgarren en la parte frontal de la lumbrera.

El contacto resultante en este ejemplo no ha salido 100% perfecto pero sirve para trabajar.

Ahora veamos los ultimos pasos de ajuste para completar el kanna antes de usarlo. Una de las cosas que debemos refinar es el area koppagaeshi junto con ha-guchi para que la lumbrera tenga suficiente espacio para que pasen las virutas.

Para ello colocaremos en el punto superficial de la lumbrera(ha-guchi), con ayuda de la escuadra, un bloque guia con una superficie preparada a 75º.

Y terminamos de cortar y suavizar esta superficie con los formones. El consejo en este paso consiste en cortar finas laminas de madera, y hacer con el filo oblicuo, realizando una especie de cortes en circulo para favorecer el avance del formon sin que se clave en la madera y profundice mas de lo deseado estropeando el koppagaeshi y posiblemente la abertura de la lumbrera.

Debemos estar atentos, como se aprecia en la imagen, para no cortar en los laterales que corresponden a las ranuras que sujetan la cuchilla y que actuan como cama verdadera del cepillo. Si cortaramos koppagaeshi en toda la anchura de la boca podrian sobrevenir problemas de virutas atascadas.

Otros detalles es repasar para suavizar e igualar otras superficies como las paredes laterales de la caja del cepillo.

Cortar las esquinas al principio de las osaemizo para evitar que las fibras puedan astillarse ante la punta que forman.

El labio posterior de la lumbrera debe llevar un pequeño chaflan para evitar igualmente astillamientos

Cortaremos las mimi en la shitaba(suela del cepillo)

Fijaros que la pendiente de las mimi es decreciente desde el labio delantero y no al reves. Esto favorece la transicion entre la zona por detras de la boca y por delante.

Pondremos chaflanes en todas las aristas del bloque excepto el punto delantero y trasero de la suela.

En la parte posterior crearemos un chaflan mas ancho, y si lo deseamos podemos redondearlo un poco. Tambien es importante cortar las esquinas a los lados de este chaflan para evitar que el golpeo del martillo al retraer la cuchilla puedan partir las fibras en esos bordes provocando fendas.

Terminamos cepillando los chaflanes de la base y limpiando el bloque.

El kanna ya estaria completado y lo unico que nos falta para poder usarlo es ajustar la base y afilar la cuhilla. Si fuera necesario tambien debemos instalar la varilla de presion del contrahierro llamada osae-bo.

En las fotos la luz que deja pasar la regla puede parecer que hay un espacio muy grande de separacion con la regla pero es solo un efecto de la fotografia. Con una galga comprobamos que el vacio es inferior a 4 centesimas de milimetro. Hasta 0.06mm se puede considerar correcto.

Y asi queda la herramienta terminada. Ahora se le podria aplicar el tipo de acabado que nos guste.

Si la lumbrera es muy estrecha las virutas pueden quedar atrapadas perjudicando el funcionamiento del cepillo.

En ese caso podemos abrir un poco el ha-guchi.

Damos unas pasadas de prueba en abeto.

Las virutas obtenidas no son de mi agrado total y observo al microscopio el filo de la cuchilla.

Claramente queda en evidencia que la cuchilla no estaba correctamente afilada.

Despues del reafilado vuelvo a usar el cepilo pero en esta ocasion en la pieza de arce del trabajo real para el mueble que estoy elaborando.

El control del cepillado y la nitidez de las virutas, ahora si, pasan la prueba satisfactoriamente.

En el nogal español la sensacion es de lo mas agradable, nada que ver con un angulo de ataque bajo que provoca un corte agresivo haciendo que la cuchilla encaye provocando mayor vibracion y resistencia al corte, algo que sin la suficiente experiencia y conocimiento puede resultar ilogico y contradictorio. Por esa razon vereis, cientos si no miles de veces, decir a los maestros de turno que lo mejor para cepillar la madera son los cepillos de angulo muy bajo, la explicacion es muy sencilla: ellos no cepillan la madera a mano, solo le enseñan el cepillo a la superficie, un par de pasadas para hacer el paripé y luego la maravillosa paliza de lijadora que todo lo arregla.

Proximamente espero escribir un articulo donde veamos como es el marcaje del bloque de madera o dai para elaborar tu propio cepillo japones. Espero que os haya gustado y que sirva de ayuda. Hasta pronto y que este año 2018 este lleno de exitos y alegrias para mis queridos lectores, clientes y estudiantes.

 

Kanna(鉋)。Dilemas y soluciones I

Los cepillos japoneses (kanna) son las herramientas más complicadas que he usado y probablemente me moriré sin conocer otra más compleja de entender y afinar. Por esa razon he decidido escribir una serie de entradas acerca de algunas soluciones que pueden servir cuando no entendemos qué  va mal.

El dilema de hoy trata sobre atascos de virutas en la lumbrera.

Si os fijáis, unas virutas han quedado atrapadas en un lado de la boca, y si tratamos de cepillar lo que ocurre es que ese atasco rasga la madera, se puede apreciar en las franjas blanquecina a lo ancho de esa superficie de Cerezo.


Este es un cepillo destinado a desgaste y al cepillar a contraveta necesita un gran desahogo, como es nuevo porque lo acabo de hacer estos días he dejado la lumbrera muy cerrada para su cometido, en el caso de sacar virutas de 5 micras la lumbrera no hubiera tenido ningun atasco.

Simplemente lo que hay que hacer es retocar un poco la superficie del tsusumi y no queremos no hace falta abrir más la lumbrera, sólo cortar desde el punto interior.

Vuelvo a repetir que no hay que tocar nunca la rampa de las ranuras laterales donde se ancla la cuchilla, que es la cama real del cepillo porque define el ángulo de ataque de la herramienta. Si cortaramos la punta donde cercana a la suela de esta rampa creariamos un espacio donde es muy fácil que se desvíen las virutas y se formen incómodos atascos.

Ahora ya queda solucionado y podemos cepillar con placer.

Hasta la próxima.